Caligrafía uncial

Caligrafía uncial

Una familia de tipos que imita la caligrafía, la “Bouwsma Uncial”

El otro día estuvimos viendo el porqué de la escritura, de dónde viene. Entendimos el origen del alfabeto y vimos que fue derivando desde los jeroglíficos hasta la caligrafía. Ahí nos quedamos, y aquí proseguimos. Pero para poder entender estos procesos no debemos olvidar el contexto socio-económico y cultural que los envuelven. Estábamos en el Imperio Romano, hermano pequeño del Griego y nieto del Egipcio. Pero un fantasma recorría Europa, el fantasma del Cristianismo. Ahora el mundo venia del Logos, de la Palabra. Esta, transmitida de forma oral, debía poder tangible, tenía que fundamentarse en la palabras escrita, en Las Escrituras. Esta nueva forma de concebir el mundo se explicitó en un nuevo modo de concebir el texto.

Ahí nació el estilo uncial. Se dice que su nombre puede venir de la medida, “onza”, que en Roma era la duodécima parte de muchas medidas, puesto que las líneas de esta escritura estaban compuestas de doce caracteres. Pero este estilo no salió de la nada. Nació gemelo al códice. Dejando de lado papiros, tablillas y cinceles, ya sólo con un cálamo, o una pluma de ave, se podía cicatrizar escritos en la piel tratada de una res.

La increíble manejabilidad del nuevo formato frente al de los aparatosos anteriores hizo que se convirtiese en el preferido del nuevo poder político. Pero estos cambios no vienen solos. La escritura uncial reinterpreta la estructura de los caracteres. El nuevo modulado de sus trazos caligráficos hace de la letra algo bello y único. Fomentan el uso de minúscula, debido a su sencillez y facilidad de lectura. Son todas estas características las que hacen que la uncial, y la semiuncial (más “de estar por casa”), sean adoptadas en la mayoría de textos de la Iglesia. Curiosamente, pese a ser bandera de la cultura latina-cristiana, solemos verla en la actualidad simulando escritura “élfica” (¿?).

De aquí a la producción de tipos móviles metálicos de Gutenberg sólo hay un paso, y ese es el grueso que ocupa en la historia de la tipografía la Edad Media. Pero será en otro artículo.

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