Entradas con la etiqueta ‘siglo XX’

Adrian Frutiger

"Una tipografía debe estar hecha de tal manera que nadie repare en ella", Adrian Frutiger

Frutiger LT Std, 16pt (fuente de la fotografía: picasaweb.google.com)

Este artículo debería empezar y acabar con la cita que aparece acompañando a su fotografía, pues es ésta la síntesis del pensamiento del bueno de Frutiger. Pero para que no quede tan pobre el artículo situaremos de algún modo a este personaje en el panorama tipográfico. Diremos que este suizo (suizo, por supuesto) es uno de esos tipógrafos que han marcado un hito en el estudio de la tipografía. Adrian Frutiger ha centrado habitualmente su labor en conseguir tipografías fáciles de leer, cómodas, que no lleguen a desorientar al lector.

Rápido repaso a su carrera, para que el propio trabajo de Frutiger sea su carta de presentación: aprendiz en la imprenta Otto Schaeffli, trabaja para la fundición Deberny &; Peignot, diseño de la imagen corporativa de Swiss Post, señalítica del aeropuerto Charles de Gaulle (recordemos que previamente este fue trabajo de Eric Gill), catedrático en lEcole Estienne y en la Ecole Nataionale Supérieure des Arts Décoratifs, escritor para Gustavo Gili, consultor de IBM y de la fundición Stempel, también trabajó para Linotype; y todo esto sin contar con su larga lista de premios por su función. A partir de aquí podemos centrarnos en su carácter de tipógrafo.

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Max Miedinger

Max Miedinger Helvetica

Helvetica, por si alguien se lo pregunta

Tanta Helvetica, tanta Helvetica y resulta que todavía no hemos hablado de su padre. Pues bien, este no es otro que el bueno de Max, Max Miedinger. Este hombre nació el día de Nochebuena de 1910 en Zúrich. Gracias a ello puedo vivir la Gloria de la tipografía suiza de postguerra, ¡quien pudiera!

Ya de pequeño el chico apuntaba maneras, así que con dieciséis añitos comienza a estudiar en la escuela de artes y oficios de la capital suiza. Pero su vida tipográfica podemos decir que alcanza su esplendor a partir de sus cuarenta y seis (y es que la vida empieza a los cuarenta), cuando se convierte en grafista independiente. Y la fama le llegó de la mano de Eduard Hoffmann, director de la fundición Haas, cuando le encargó renovar la tipo Akzidenz Grotesk.

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